Todo comenzó hace tiempo, cuando Dios puso el nombre del ministerio en el corazón del Pastor Roberto Reyes (Ministry the Anchor Hold Jeremias 17:7-8). En ese momento, él no comprendió la magnitud de aquella revelación; simplemente escribió el nombre y lo guardó, esperando el tiempo correcto.
Tiempo después, mientras se encontraba en Nueva York predicando de iglesia en iglesia como invitado, atravesó una etapa sumamente difícil, marcada por el doloroso fallecimiento de su primera esposa. Una mañana, en medio de su quebranto y llanto en su habitación, el Pastor Roberto clamó al Señor diciendo: ‘Te estoy sirviendo tanto, pero no tengo una iglesia que pueda llamar mía’.
Fue allí cuando Dios le habló claramente, cambiando su perspectiva para siempre. El Señor le dijo: ‘Yo no te quiero en una iglesia; hace tiempo te entregué un ministerio. Recuerda cuando caminé en la Tierra: Yo no tenía un edificio ni una religión, Yo tenía un ministerio’.
El Señor instruyó específicamente al Pastor Reyes: no debía predicar una religión ni afiliar a la gente a una denominación, sino hablar del amor de Dios y del perdón que Él ofrece. El deseo de Dios es que las personas formen parte de Él como Salvador, y no de una institución humana.
Esa misma noche, a las 3:00 de la mañana, el Señor le despertó para escribir los 12 Artículos que fundamentan esta visión. Entendió entonces que, así como Jesús iba de lugar en lugar llevando salvación sin tener una sede fija, su llamado era el mismo.
Estamos empezando algo grande y queremos que tú formes parte de ello. Juntos podemos construir una iglesia que deje huella en las futuras generaciones. ¡Ven y participa!»
Ayudar a las personas desamparadas o en necesidad, para que puedan mejorar y restablecer primeramente su relación con Cristo, de esta forma puedan ser restauradas espiritual, mental y físicamente.
Dar un acompañamiento a las familias que pierden seres queridos lejos de su país natal.
Creemos en Dios Padre, Dios Hijo, Espíritu Santo y consideramos la Biblia como la Palabra de Dios, así como la Iglesia como el cuerpo de Cristo. También creemos que Cristo regresará por su iglesia para elevar a los santos.
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Mateo 16:24
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